Necesidades, demandas y comunicación

La vida son experiencias nuevas, las rutinas sin novedades son ver pasar la vida, no vivirla. Cuando las experiencias son buenas se disfrutan, cuando son malas se aprende.

Vivimos ciclos, tras un periodo de estancamiento buscas un cambio, tras la actividad, la calma. A veces eres tú quien promueve el proceso para cambiar, a veces un suceso externo te lleva a ese cambio y luego se dan situaciones en las que una conversación, un artículo, un libro, siembran algo en tu interior.

El germen de empezar de cero surgió tras la lectura de un libro  de Thomas D’Ansembourg a partir del cual pensé en mi modo de comunicar, en la forma en que observaba, en mis necesidades y demandas.  El título del libro en mi opinión es poco afortunado “Deja de ser amable ¡se auténtico!”  porque es imperativo y porque invita a pensar que autenticidad y amabilidad son dos términos incompatibles, algo que no comparto.

El contenido, sin embargo, está plagado de buenas reflexiones, es un repaso a nuestros frenos, miedos, cargas emocionales y léxico que genera “ruido” en la comunicación entre las personas. Una invitación a trabajar la comunicación y el uso del lenguaje para ser más eficaces en nuestras relaciones con los seres de nuestro entorno, porque muchas veces no nos entendemos porque no expresamos correctamente nuestras demandas o porque no nos escuchamos.

Los conflictos en  la comunicación son habituales,  en el proceso de comunicar, cuando nos expresamos, cualquier reacción parte de un sentimiento, que surge ante algo que observamos, escuchamos, decimos u oímos. El sentimiento es un indicador, una señal que desde el interior nos informa de una necesidad. Para que esa necesidad se satisfaga es necesario tomar conciencia de la misma, definir cuál es la necesidad, y establecer una demanda concreta. Es muy importante detectar la necesidad porque si no la definimos claramente podemos pedir cosas que realmente no necesitamos.

Además, las palabras y el modo en que nos expresamos llevan una carga emocional, ya sea juicio, crítica o reproche, que invita a que el otro en lugar de escuchar se ponga en alerta y prepare su defensa.  La comunicación eficaz pasa por saber emitir y saber escuchar.

¿Cómo? Mediante una comunicación asertiva, no violenta,  con aprendizaje en el uso del lenguaje, respeto a la diferencia, confianza en uno mismo a la hora de expresar con firmeza lo que queremos y reconociendo el derecho del otro a no estar de acuerdo. También observar sin juzgar, identificando necesidades y formulando demandas o peticiones concretas, realistas, positivas y negociables. Yo creo en la comunicación auténtica y tú  ¿Crees que tu comunicación es auténtica?

 

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. teresa
    Abr 05, 2011 @ 16:56:45

    Confio en que como todos creemos que nuestra comunicación es autentica (otra cosa es como nos ven los demás) como mínimo no nos engañamos. Nuestro instinto para sobrevivir nos hace pensar que siempre tenemos razón en nuestras elucubraciones pero la diversidad de opciones en función de distintos parámetros es tal que la verdad no existe. Debemos ser fieles a nuestra verdad para poder sobrellevar el día a día y también comunicar nuestra realidad de forma que podamos fluir libremente y admitir que si nos entienden estupendo y si no pues mala suerte. Somos atomos del universo que aún inconscientemente estamos ligados a un todo y si nuestros pensamientos y nuestra voluntad son positivos siempre alcanzaremos el entendimiento con quien nos sepa escuchar.

    Responder

  2. Michele Iurillo
    Abr 05, 2011 @ 20:26:00

    ¿Que es comunicar? Es una conversación….

    Pero no sabemos conversar.. porque no sabemos escuchar.

    La escucha es una de las competencias más importantes en un ser humano. En función de la escucha, construimos nuestras relaciones personales, interpretamos la vida, nos proyectamos hacia el futuro y definimos nuestra capacidad de aprendizaje y de transformación. La efectividad de nuestras conversaciones depende en gran medida de la escucha. No podemos empezar una conversación si no estamos dispuesto en escuchar al otro.

    Así que la pregunta es… ¿sabemos escuchar…?

    Si sabemos escuchar.. podemos conversar.. si podemos conversar.. podemos comunicar…

    Yo no soy un gran experto de comunicación… (no quiero ser experto de nada.. como te dije hoy quiero ser un “?” (casi epicureo) y no un “!” (casi estoico) prefiero ser un centro de relaciones..

    Todo este movimiento del 2.0. nos lleva de lleno en pensar que las relaciones son mas importantes de las transacciones… yo hecho un buen negocio conversando contigo.. y con un par de clientes hoy…

    te dejo con este regalo… 🙂

    “El fenómeno de comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que recibe. Y esto es un asunto muy distinto a ‘transmitir información” (Maturana)

    y como no.. con otro regalo del “maestro” 🙂

    “Para escuchar debemos permitir que los otros hablen, pero también debemos hacer preguntas. Estas preguntas nos permiten comprender los hechos, emitir juicios bien fundados y elaborar historias coherentes. Los que saben escuchar no aceptan de inmediato las historias que les cuentan. A menudo las desafían. No se satisfacen con un solo punto de vista. Están siempre pidiendo otra opinión, mirando las cosas desde ángulos diferentes. Como tejedores, producen historias que, paso a paso, permitirán ir distinguiendo con mayor claridad las tramas del acontecer.” (Rafael Echeverria – Ontologia del Lenguaje)

    Michele

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